Cl@ve PIN y Cl@ve Permanente se llaman casi igual, salen juntas en las mismas pantallas y sirven, en teoría, para lo mismo: identificarte ante la Administración por internet. Y ahí acaban los parecidos. Elegir mal te puede dejar tirado a mitad de un trámite -con una esperando un SMS que no llega y la otra pidiéndote una contraseña que nunca creaste-. En esta guía vas a entender exactamente qué es cada una, cómo se consigue, cómo se usa, cuándo caduca y, sobre todo, cuál te conviene según el tipo de trámites que haces. Sin marear: al final sabrás cuál activar y por qué.
Antes de nada: Cl@ve es el sistema; PIN y Permanente son dos formas de usarlo
Conviene poner orden desde el principio, porque aquí es donde se lía casi todo el mundo. Cl@ve no es una contraseña ni un código: es el sistema de identificación digital del Estado, la plataforma que te permite entrar en Hacienda, la Seguridad Social, el SEPE, la DGT y miles de servicios públicos con una sola identidad. Dentro de ese sistema hay dos «modos» de identificarte, y son los que confundes: Cl@ve PIN y Cl@ve Permanente.
Los dos exigen un paso previo común: registrarte en Cl@ve una vez. Ese registro es la puerta; PIN y Permanente son dos llaves distintas para esa misma puerta. Una llave es de usar y tirar; la otra la guardas en el bolsillo. Vamos con cada una.
Cl@ve PIN: el código de usar y tirar

Cl@ve PIN funciona como el código que te manda el banco: lo pides, lo usas y muere. Cada vez que quieres entrar en un servicio, solicitas un PIN nuevo (desde la app Cl@ve o por SMS) y te sirve solo para esa sesión. No hay contraseña que memorizar, así que es imposible «olvidarla». Su pega es la otra cara de la misma moneda: si haces diez trámites en un día, pides diez PIN.
Cómo se pide y cómo funciona el código
Una vez estás registrado en Cl@ve, pedir un PIN es cuestión de segundos. Indicas tu DNI o NIE y un dato de contraste (la fecha de validez del documento, normalmente), y el sistema te devuelve un código que introduces en el servicio donde quieres entrar. Ese código tiene una vida muy corta (del orden de unos diez minutos) y una vez que lo usas para acceder, deja de valer. Si se te pasa el tiempo o cierras la sesión, no pasa nada: pides otro y listo.
Esa caducidad tan agresiva no es un capricho: es justo lo que hace segura a la PIN. Un código que solo vive unos minutos y muere al usarse deja muy poco margen a quien intente colarse con él. Por eso, para el trámite puntual, es una opción estupenda.
Para quién es ideal la PIN
La PIN es la opción cómoda para quien pisa la Administración una o dos veces al año. Si tu único trámite digital es la declaración de la Renta, la PIN te sobra: la pides en junio, presentas y te olvidas hasta el año que viene. También es la elección natural de quien tiene pánico a las contraseñas: como no hay ninguna que recordar, no hay nada que se pueda perder ni bloquear.
Cl@ve móvil: la app que lo hace todo más fácil

Aquí conviene meter en la ecuación un tercer nombre que a veces despista: Cl@ve móvil, la aplicación oficial. No es una tercera «llave» distinta, sino la herramienta que gestiona las otras dos desde el teléfono. Con la app instalada, generas los PIN al instante sin esperar el SMS, y confirmas los accesos con la huella o el reconocimiento facial en lugar de teclear códigos. Para quien hace trámites desde el móvil, es la forma más cómoda de tenerlo todo centralizado, y va camino de convertirse en la vía principal de acceso a Cl@ve.
Si sueles resolver tus gestiones desde el teléfono, instalar la app te ahorra la mitad de los quebraderos de cabeza de los que habla este artículo: ni SMS que no llegan, ni contraseñas que se olvidan.
Cl@ve Permanente: tu contraseña para todo el año

La Permanente es una contraseña que estableces una vez y usas siempre. En cada acceso te pide esa contraseña más un código que te llega por SMS, así que aunque alguien la adivine, no entra sin tu móvil. Es la que de verdad rinde si haces trámites con cierta frecuencia: sellar el paro, pedir cita, consultar tu expediente del IMV, descargar informes, presentar escritos.
El paso que casi todo el mundo se salta: la activación
Aquí está la trampa número uno de la Cl@ve Permanente. Registrarte en Cl@ve y activar la Permanente son dos cosas distintas, y mucha gente se queda en la primera. Te registras, crees que ya tienes contraseña, y al ir a entrar el sistema te pide una que nunca creaste. Para activarla necesitas un código de activación que te dieron al registrarte; con él, entras en el servicio de «Activación de usuario» y eliges tu contraseña.
¿Y si perdiste ese código? No pasa nada, se regenera por internet en un par de minutos. Lo explicamos paso a paso en cómo regenerar el código de activación de Cl@ve Permanente.
Caduca si no la usas, y se bloquea si fallas
La Cl@ve Permanente tiene dos formas de dejar de funcionar, y conviene conocerlas para no llevarte el susto. La primera: caduca por inactividad. Si pasas mucho tiempo sin usarla, el sistema la desactiva por seguridad, y tendrás que reactivarla con tu código. La segunda: se bloquea si fallas la contraseña varias veces seguidas, igual que el PIN del móvil. Ese bloqueo no se arregla acertando a la siguiente; hay que establecer una contraseña nueva.
Las dos situaciones se resuelven por el mismo camino, que detallamos en la guía para recuperar o desbloquear tu Cl@ve Permanente. Y si al entrar te aparece el mensaje de que «el usuario no puede ejecutar el servicio porque no tiene contraseña», no es un fallo raro: es exactamente esto, y tiene su propia solución en este error de Cl@ve explicado.
Su ventaja exclusiva: permite firmar
Hay un trámite en el que la Permanente gana por goleada: la firma. Muchos procedimientos no te piden solo identificarte, sino firmar electrónicamente un documento (una solicitud, un recurso, una declaración responsable). Eso se hace con Cl@ve Firma, que depende de la Permanente. La PIN, por su naturaleza de usar y tirar, no firma. Volveremos sobre esto más abajo, porque es una de las razones que más inclinan la balanza.
Diferencias punto por punto
Puestas una al lado de la otra, las diferencias se ven de un vistazo. Esta tabla resume lo que hemos ido contando y añade un par de matices que importan a la hora de elegir:
| Cl@ve PIN | Cl@ve Permanente | |
|---|---|---|
| Cómo entras | Código nuevo cada vez | Contraseña fija + SMS |
| Hay que recordar algo | No | Sí, tu contraseña |
| Caducidad | El código, en minutos | Por inactividad prolongada |
| Se puede bloquear | No aplica | Sí, al fallar varias veces |
| Permite firmar (Cl@ve Firma) | No | Sí |
| Comodidad para uso frecuente | Baja (pides código cada vez) | Alta |
| Comodidad para uso esporádico | Alta | Media (hay que mantenerla viva) |
| Necesita activación previa | No | Sí, con código de activación |
Las dos nacen del mismo registro (y aquí hay letra pequeña)

No puedes usar ni la PIN ni la Permanente sin haberte registrado antes en Cl@ve. Y ese registro tiene varias vías, que además determinan hasta dónde vas a poder llegar. Las principales son:
- Por internet con certificado o DNI electrónico: si ya tienes uno, el registro es inmediato y con el nivel más alto.
- Por videollamada (videoidentificación): desde la app, mostrando tu DNI y tu cara a la cámara. Es la vía rápida sin desplazarte.
- Por carta de invitación: pides que te envíen un código a tu domicilio fiscal y completas el registro cuando llega. Tarda días.
- Presencial: en una oficina de registro (Agencia Tributaria, Seguridad Social y otras), aportando tu documento.
Nivel básico vs nivel avanzado: la trampa que frena trámites
Aquí está un detalle que a mucha gente le explota en la cara a mitad de un trámite. El registro en Cl@ve tiene dos niveles. El básico sirve para la mayoría de gestiones, pero algunos trámites del SEPE, la Seguridad Social o Extranjería exigen nivel avanzado, y con el básico simplemente no te dejan. Las vías de registro sin certificado suelen darte nivel básico de entrada; el avanzado llega con certificado, DNIe o tras la revisión de una videoidentificación. Si un trámite se te resiste sin motivo aparente, comprueba tu nivel antes de volverte loco.
¿Cuál te conviene? Elígela por tu perfil
La teoría está clara; ahora vamos a lo práctico. En lugar de una recomendación genérica, aquí tienes cinco perfiles reales. Busca el que más se parezca a ti.
No merece la pena mantener viva una contraseña para usarla un día. Pides el PIN en campaña, presentas y a otra cosa. Cero mantenimiento.
Entras al SEPE una y otra vez. Pedir un código cada vez cansa; con la Permanente entras directo con tu contraseña. Además te hará falta para comunicar cambios y presentar escritos.
Entre Hacienda y la Seguridad Social pisas la Administración cada mes. Necesitas agilidad y, muy probablemente, firmar. La Permanente cumple; si haces muchísimos trámites, quizá te compense también un certificado digital.
Para consultas puntuales, la PIN desde la app Cl@ve es lo más sencillo: sin contraseñas que recordar y con confirmación por huella.
Es la única de las dos que habilita Cl@ve Firma. Si tu trámite acaba en un «firmar y enviar», con la PIN te quedas a las puertas.
¿La respuesta honesta para la mayoría de la gente que entra a menudo? Activa la Permanente y quédate tranquilo: sirve para todo y no te quita poder pedir PIN cuando te venga bien. Tener una no anula la otra.
Cl@ve Firma: la razón de peso para la Permanente
Merece un apartado propio porque es el punto que más gente descubre tarde y mal. Identificarse y firmar no son lo mismo. Identificarte es demostrar que eres tú para entrar y consultar; firmar es estampar tu voluntad en un documento con validez legal, como cuando firmas un papel a mano. Cl@ve Firma es el servicio que permite firmar dentro del sistema Cl@ve, y funciona sobre la Cl@ve Permanente.
Por eso, si un trámite te pide firma y solo tienes PIN, te vas a atascar justo al final, después de haber rellenado todo. Y si tienes la Permanente pero la firma se te bloquea con algo urgente entre manos, mira qué hacer en Cl@ve Firma bloqueada y un trámite que no puede esperar.
¿Y si Cl@ve no me basta? Certificado y DNIe
Cl@ve cubre la inmensa mayoría de trámites, pero no es la única forma de identificarte, y a veces conviene tener un plan B. El certificado digital y el DNI electrónico hacen lo mismo (identificar y firmar) y no dependen de recibir un SMS. Si te manejas con ellos, son una red de seguridad estupenda para el día que Cl@ve te falle. Comparamos las tres opciones en certificado digital vs DNI electrónico, y si te toca hacer trámites sin manejarte bien con lo digital, tienes alternativas en cómo hacer trámites sin internet.
Problemas frecuentes con cada una (y cómo salir)

Estos son los baches más habituales, ordenados por lo que más aparece en las búsquedas:
- «Me piden una contraseña y no recuerdo haberla creado». Clásico: te registraste pero no activaste la Permanente. No hay contraseña porque nunca la creaste. Actívala con tu código de activación.
- «No me llega el SMS de la Permanente». El código va al móvil que registraste. Si cambiaste de número, actualízalo; sin ese SMS no entras aunque la contraseña sea correcta.
- «Me sale que el usuario no puede ejecutar el servicio». Tu Permanente está sin contraseña activa (caducada, bloqueada o sin activar). Se arregla creando una nueva: solución de ese error.
- «He perdido el código de activación». Se regenera por internet: cómo regenerarlo.
- «El PIN me caduca antes de usarlo». Es normal, dura pocos minutos. Pídelo justo cuando vayas a entrar, no con antelación.
Cómo pedir un PIN, paso a paso
Si te decides por la vía rápida, pedir un Cl@ve PIN es de lo más sencillo que hay. Dando por hecho que ya estás registrado en Cl@ve, el proceso es este:
No hay más. Ni instalación de certificados, ni contraseñas, ni exportar nada. Esa sencillez es exactamente su razón de ser.
Cómo activar la Cl@ve Permanente, paso a paso
La Permanente pide un poco más de faena la primera vez, pero luego te dura. Para activarla necesitas tu código de activación a mano:
Si en el paso 2 descubres que no tienes el código, no te bloquees: se regenera por internet antes de seguir.
¿Cuánto cuesta tener Cl@ve?
Cl@ve PIN, Cl@ve Permanente, el registro, la app y hasta Cl@ve Firma son gratis. No hay cuotas ni pagos de ningún tipo por usarlas.
No hay letra pequeña con el precio: todo el sistema Cl@ve es gratuito. Ni por registrarte, ni por pedir un PIN, ni por firmar. Por eso, si en algún sitio te piden dinero por «gestionarte la Cl@ve», desconfía: el registro y el uso los haces tú directamente con la Administración, sin intermediarios y sin coste.
Qué trámites puedes hacer con Cl@ve
Para que veas hasta dónde llega, esta es una muestra de gestiones cotidianas que resuelves con cualquiera de las dos (recordando que las que exigen firma piden Permanente):
Y esto es solo una muestra. Por ejemplo, tu informe de vida laboral lo descargas en un minuto -te explicamos cómo en vida laboral por SMS-, y lo mismo vale para consultar cotizaciones, presentar escritos o revisar el estado de un expediente.
En la práctica, si un servicio público tiene sede electrónica, casi seguro que acepta Cl@ve. Por eso, para quien empieza a moverse por la Administración digital, es el primer sistema que conviene tener.
Cl@ve para autónomos, empresas y representantes
Un matiz que genera dudas: Cl@ve, tal cual, identifica a personas físicas. Un autónomo la usa sin problema para sus trámites personales y buena parte de los de su actividad. Pero cuando se trata de actuar en nombre de una empresa (persona jurídica) o de representar a otra persona, el terreno cambia.
Dicho de otro modo: para tus cosas, Cl@ve te vale; para firmar en nombre de una sociedad, probablemente necesites un certificado específico. Si dudas entre sistemas, te ayudará la comparación de certificado digital frente al DNI electrónico.
Ese «dato de contraste» que te piden y nadie te explica
Tanto al registrarte como al pedir un PIN aparece un campo que frena a mucha gente: el dato de contraste. No es ningún misterio, es solo una prueba extra de que el documento es tuyo. Cambia según lleves DNI o NIE:
Si el sistema te rechaza el dato, casi siempre es porque estás mirando la fecha equivocada del documento. Antes de darte por vencido, comprueba bien cuál de las dos te está pidiendo.
¿Y si pierdo el móvil o me lo roban?
Es una preocupación razonable, porque tanto el PIN como el refuerzo de la Permanente dependen de tu teléfono. La buena noticia: perder el móvil no compromete por sí solo tu Cl@ve. Quien lo tenga necesitaría además tus datos y, en la Permanente, tu contraseña. Aun así, conviene actuar rápido:
- Cambia tu contraseña de Cl@ve Permanente cuanto antes desde otro dispositivo.
- Revisa la app Cl@ve si la tenías con biometría, y desvincula el móvil perdido si puedes.
- Actualiza tu número de teléfono en tus datos de contacto: sin ese SMS no podrás entrar.
Mantener tus datos de contacto al día no es un detalle menor: es justo lo que garantiza que sigas teniendo acceso el día que lo necesites.
Otras dudas frecuentes
¿Puedo tener Cl@ve PIN y Cl@ve Permanente a la vez?
¿Cuál es más segura?
¿Con cuál puedo firmar documentos?
¿Cada cuánto caduca la Cl@ve Permanente?
¿Necesito la app para usar Cl@ve?
Me registré pero no tengo contraseña, ¿me falta algo?
¿Sirve Cl@ve para todos los trámites?
¿Es de pago alguna de las dos?
Cambié de móvil, ¿tengo que hacer todo otra vez?
¿La app Cl@ve sustituye al PIN y a la Permanente?
¿Puedo usar Cl@ve en el ordenador y en el móvil?
Un trámite no me deja aunque tengo Cl@ve, ¿por qué?
¿Cl@ve caduca si cambio de DNI?
Cómo evitar que la Permanente se te caduque justo cuando la necesitas
El escenario clásico: llevas meses sin entrar, llega el día del trámite importante y descubres que tu Cl@ve Permanente está desactivada. Como caduca por inactividad, la forma de evitarlo es tan tonta como efectiva: úsala de vez en cuando. Un acceso cada pocos meses -una consulta rápida de tu vida laboral, un vistazo a tu carpeta ciudadana- basta para mantenerla despierta.
Y por si acaso, guarda bien tu código de activación en un sitio que recuerdes (una nota en el gestor de contraseñas, por ejemplo). Mientras tengas ese código, aunque la contraseña caduque o la olvides, reactivarla es cuestión de minutos.

