Haber sufrido un infarto, vivir con una insuficiencia cardíaca o con arritmias graves no significa, automáticamente, tener derecho a una incapacidad permanente. Y, al revés, muchas personas con el corazón dañado sí podrían obtenerla y no la solicitan. La clave, en las enfermedades del corazón, está en algo muy concreto y medible: cómo ha quedado tu función cardíaca y cuánto esfuerzo toleras. En esta guía te explico qué se mide exactamente (NYHA, fracción de eyección, METS), qué grado puede reconocerse según cada cardiopatía y cómo preparar tu caso para que se valore lo que de verdad importa.
No basta con haber tenido un infarto

Es el error de partida más común. La incapacidad por enfermedad cardíaca no se concede por el diagnóstico ('he tenido un infarto', 'tengo una arritmia'), sino por la repercusión funcional que esa enfermedad ha dejado en tu corazón. Hay personas que sufren un infarto, se recuperan bien y vuelven a su vida normal, y otras que quedan con el corazón muy limitado.
Por eso lo determinante no es el evento en sí, sino cómo ha quedado tu capacidad cardíaca después: cuánto bombea tu corazón, cuánto esfuerzo aguantas y con qué síntomas. Todo tu caso se construye sobre esos datos objetivos, no sobre el nombre de la enfermedad.
Lo que de verdad se mide
En cardiología, la valoración es bastante objetiva porque se apoya en parámetros medibles. El INSS y los tribunales valoran sobre todo:
Cuanto peores sean estos parámetros (más síntomas, menos bombeo, menos esfuerzo tolerado), mayor es el grado que puede reconocerse. Tener estos datos actualizados y bien documentados es la base de toda solicitud cardíaca.
La escala NYHA: el lenguaje de la insuficiencia cardíaca
La clasificación NYHA (New York Heart Association) mide cuánto te limitan los síntomas y es una de las referencias clave:
| Clase NYHA | Qué significa |
|---|---|
| Clase I | Sin síntomas en la actividad habitual |
| Clase II | Ligera limitación: disnea (falta de aire) con esfuerzos intensos |
| Clase III | Limitación notable: síntomas con esfuerzos ligeros |
| Clase IV | Síntomas al mínimo esfuerzo o en reposo |
A grandes rasgos, una clase III suele ser incompatible con trabajos de esfuerzo y apunta a incapacidad total o superior, mientras que una clase IV es propia de situaciones de gran gravedad. La clase I-II, salvo otros factores, suele permitir seguir trabajando en muchos empleos.
La fracción de eyección (FEVI)
La FEVI mide, en porcentaje, cuánta sangre expulsa el corazón en cada latido. Un corazón sano ronda valores altos; cuanto más baja, más deteriorada está la función. Como referencia orientativa (la valoración final la hace el tribunal médico según el conjunto del cuadro):
| FEVI (orientativa) | Interpretación / grado posible |
|---|---|
| 40 - 50 % | Inicio de disfunción; puede apoyar una incapacidad total |
| 25 - 40 % | Disfunción importante; junto a NYHA III/IV, posible absoluta |
| < 25 % | Disfunción grave; cuadros de gran severidad |
La FEVI no se valora sola, sino junto a la clase NYHA, los METS de la prueba de esfuerzo y el riesgo de arritmias. La combinación de una FEVI baja con clase funcional avanzada es la que sostiene los grados más altos.
Los grados de incapacidad en cardiopatías
| Grado | Cuándo, orientativamente | Prestación |
|---|---|---|
| Total | NYHA II-III / FEVI 40-50 % incompatible con tu profesión | ~55 % de la base |
| Total cualificada | Total + edad ≥55 y difícil recolocación | ~75 % de la base |
| Absoluta | NYHA III-IV, FEVI 25-40 %, 2-4 METS, riesgo de arritmias graves | 100 %, exenta de IRPF |
| Gran invalidez | Situación gravísima con necesidad de ayuda de otra persona | 100 % + complemento |
Las principales cardiopatías que se valoran
Bajo el paraguas de 'enfermedad cardíaca' entran varias patologías, cada una con sus matices:
El infarto de miocardio en detalle
Tras un infarto, la valoración se centra en la cardiopatía isquémica residual: cuánto músculo cardíaco quedó dañado, la FEVI resultante, si hay angina residual y la tolerancia al esfuerzo. Muchos pacientes se recuperan bien y vuelven a trabajar; otros quedan con una función deteriorada que sí es incapacitante.
Por eso, tras un infarto, lo importante para una posible incapacidad es la ergometría y el ecocardiograma posteriores, que muestran cómo ha quedado tu corazón. No es el susto del infarto lo que se valora, sino su huella funcional.
Insuficiencia cardíaca y arritmias
La insuficiencia cardíaca es, quizá, la cardiopatía que con más frecuencia da lugar a incapacidad, porque limita de forma directa la tolerancia al esfuerzo. Una insuficiencia con clase NYHA III-IV y FEVI reducida suele ser incompatible con el trabajo, y puede dar lugar a la absoluta.
Las arritmias graves y los portadores de desfibrilador (DAI) merecen atención especial: más allá de la función, cuenta el riesgo vital y la incompatibilidad con ciertos trabajos (por ejemplo, conducción profesional, alturas o manejo de maquinaria peligrosa), donde una arritmia o una descarga del DAI podrían ser catastróficas.
Tu profesión inclina la balanza
Como en toda incapacidad, importa tu trabajo concreto. Una cardiopatía moderada puede impedir por completo un trabajo de esfuerzo físico (construcción, carga, tareas pesadas) o de riesgo (conducción profesional, alturas), facilitando la total, y ser compatible con un trabajo sedentario ligero.
Cuando la afectación es tan grave que impide cualquier actividad (por la clase funcional avanzada, la FEVI muy baja o el riesgo de arritmias), procede la absoluta. Describir las exigencias físicas y de riesgo de tu puesto es clave para el grado.
Las pruebas que sostienen tu caso

En cardiología, los números hablan: una FEVI, una clase NYHA y unos METS bien documentados y recientes valen más que cualquier descripción de síntomas. Asegúrate de que tu cardiólogo tenga las pruebas actualizadas antes de solicitar la incapacidad.
La baja médica antes de la incapacidad
Tras un evento cardíaco (un infarto, una descompensación, una intervención) lo habitual es una baja médica mientras te recuperas y se completa la rehabilitación cardíaca. Si al estabilizarte quedan secuelas funcionales que impiden trabajar, se valora la incapacidad permanente.
El momento adecuado suele ser cuando el cuadro está estabilizado y se conoce la función cardíaca resultante, ni tan pronto que aún puedas mejorar con la rehabilitación, ni tan tarde que pierdas cobertura. Tu cardiólogo es quien mejor puede orientarte sobre ese momento.
Si te la deniegan: reclama
Si el INSS deniega, tienes la reclamación previa (30 días hábiles) y, si se desestima, la demanda ante el Juzgado de lo Social (otros 30 días hábiles). En cardiopatías, una pericial que interprete correctamente la FEVI, la NYHA y el riesgo de arritmias puede revertir una denegación basada en una lectura superficial de las pruebas.
No te rindas ante la primera negativa: muchas incapacidades cardíacas se reconocen en vía judicial. Tienes el procedimiento en la guía sobre cómo reclamar una incapacidad denegada.
¿Puedo trabajar cobrando la incapacidad?
Depende del grado. Con una total puedes desempeñar una profesión distinta y compatible con tu corazón (por ejemplo, dejar un trabajo físico o de riesgo por uno sedentario), cobrando a la vez la pensión. Con la absoluta, la actividad debe ser marginal y compatible con tu estado. En cardiopatías, alejarte del esfuerzo y del riesgo es, además, parte del cuidado de tu salud.
Revisión: mejora o agravamiento
La incapacidad cardíaca suele ser revisable. La rehabilitación cardíaca y el tratamiento pueden mejorar la función (posible revisión a la baja), y un nuevo evento o el deterioro progresivo pueden agravarla (revisión al alza). Guarda cada ecocardiograma e informe de evolución, porque son la base de cualquier revisión del grado.
Mientras la afectación funcional persista y esté documentada, el grado se mantiene. La revisión se basa siempre en tu función cardíaca real acreditada.
Atrasos y cálculo de la pensión
Reconocida la incapacidad, la pensión se abona con efectos desde la fecha que corresponda, generando habitualmente atrasos. La cuantía sale de aplicar el porcentaje del grado a tu base reguladora; la absoluta supone el 100 % y está exenta de IRPF.
Si la cardiopatía tuviera origen laboral (por ejemplo, un infarto reconocido como accidente de trabajo por ocurrir en tiempo y lugar de trabajo), acreditarlo mejora requisitos y base de cálculo.
Lo que suele sorprender a quien lo solicita
Una confusión frecuente en cardiopatías es dar por hecho que haber tenido un infarto basta para que la concedan. Lo que pesa no es el evento sino la función posterior, y llegar a la valoración sin las pruebas (FEVI, ergometría) que la acreditan puede dejar fuera lo esencial. Quien las lleva actualizadas tiene muchas más opciones de una valoración ajustada a su situación real.
Otro caso a tener en cuenta es el de portadores de desfibrilador, que pueden no imaginar que el riesgo (más allá de los síntomas) pese en la valoración para trabajos peligrosos. Y, como en otras patologías, conviene saber que el juzgado reconoce en ocasiones lo que el INSS denegó cuando la pericial interpreta bien los datos.
Un ejemplo práctico
Pensemos en Andrés, conductor profesional, que tras un infarto queda con una FEVI del 38 % y clase NYHA III, con disnea a esfuerzos ligeros. El INSS le deniega la incapacidad ('puede hacer trabajos ligeros'). En la demanda, una pericial cardiológica acredita que su función y el riesgo de arritmias son incompatibles con la conducción profesional y con cualquier esfuerzo. El juez le reconoce la incapacidad total (y valora la absoluta por el riesgo global).
La diferencia estuvo en aportar la FEVI, la ergometría y la clase NYHA bien interpretadas, y en no rendirse ante la denegación inicial. Sin esos datos, su infarto 'a secas' no habría bastado.
Errores frecuentes al solicitar la incapacidad por cardiopatía
Preguntas frecuentes sobre incapacidad y enfermedad cardíaca
Que tu corazón dañado no pase desapercibido
En las enfermedades del corazón, la incapacidad no la decide el susto del infarto ni la etiqueta del diagnóstico, sino los números de tu función cardíaca. Recuerda lo esencial: reúne una FEVI, una ergometría y una clase NYHA actualizadas; ten en cuenta que la insuficiencia cardíaca avanzada y el riesgo de arritmias pesan mucho; valora el momento con tu cardiólogo, cuando el cuadro esté estabilizado; describe bien las exigencias físicas y de riesgo de tu profesión; y si te deniegan, reclama, porque en cardiopatías una buena pericial revierte muchas negativas. Con los datos objetivos en la mano, tu corazón dañado tendrá el reconocimiento que merece.

