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Incapacidad Permanente

Incapacidad permanente por enfermedad cardíaca en 2026

Alejandro 13 min de lectura
Incapacidad permanente por enfermedad cardíaca en 2026: infarto, insuficiencia y arritmias
Video: incapacidad por enfermedad cardiaca.

Haber sufrido un infarto, vivir con una insuficiencia cardíaca o con arritmias graves no significa, automáticamente, tener derecho a una incapacidad permanente. Y, al revés, muchas personas con el corazón dañado sí podrían obtenerla y no la solicitan. La clave, en las enfermedades del corazón, está en algo muy concreto y medible: cómo ha quedado tu función cardíaca y cuánto esfuerzo toleras. En esta guía te explico qué se mide exactamente (NYHA, fracción de eyección, METS), qué grado puede reconocerse según cada cardiopatía y cómo preparar tu caso para que se valore lo que de verdad importa.

No basta con haber tenido un infarto

Incapacidad por cardiopatía
Incapacidad por cardiopatía

Es el error de partida más común. La incapacidad por enfermedad cardíaca no se concede por el diagnóstico ('he tenido un infarto', 'tengo una arritmia'), sino por la repercusión funcional que esa enfermedad ha dejado en tu corazón. Hay personas que sufren un infarto, se recuperan bien y vuelven a su vida normal, y otras que quedan con el corazón muy limitado.

Por eso lo determinante no es el evento en sí, sino cómo ha quedado tu capacidad cardíaca después: cuánto bombea tu corazón, cuánto esfuerzo aguantas y con qué síntomas. Todo tu caso se construye sobre esos datos objetivos, no sobre el nombre de la enfermedad.

Lo que de verdad se mide

En cardiología, la valoración es bastante objetiva porque se apoya en parámetros medibles. El INSS y los tribunales valoran sobre todo:

1
Clase funcional NYHA: cuánta limitación te provocan los síntomas en la actividad.
2
Fracción de eyección (FEVI): cómo de bien bombea tu corazón, en porcentaje.
3
METS en la prueba de esfuerzo: cuánto esfuerzo físico toleras.
4
Biomarcadores (BNP / NT-proBNP): indicadores de insuficiencia cardíaca.
5
Ingresos por descompensación y respuesta al tratamiento óptimo.

Cuanto peores sean estos parámetros (más síntomas, menos bombeo, menos esfuerzo tolerado), mayor es el grado que puede reconocerse. Tener estos datos actualizados y bien documentados es la base de toda solicitud cardíaca.

La escala NYHA: el lenguaje de la insuficiencia cardíaca

La clasificación NYHA (New York Heart Association) mide cuánto te limitan los síntomas y es una de las referencias clave:

Clase NYHAQué significa
Clase ISin síntomas en la actividad habitual
Clase IILigera limitación: disnea (falta de aire) con esfuerzos intensos
Clase IIILimitación notable: síntomas con esfuerzos ligeros
Clase IVSíntomas al mínimo esfuerzo o en reposo

A grandes rasgos, una clase III suele ser incompatible con trabajos de esfuerzo y apunta a incapacidad total o superior, mientras que una clase IV es propia de situaciones de gran gravedad. La clase I-II, salvo otros factores, suele permitir seguir trabajando en muchos empleos.

La fracción de eyección (FEVI)

La FEVI mide, en porcentaje, cuánta sangre expulsa el corazón en cada latido. Un corazón sano ronda valores altos; cuanto más baja, más deteriorada está la función. Como referencia orientativa (la valoración final la hace el tribunal médico según el conjunto del cuadro):

FEVI (orientativa)Interpretación / grado posible
40 - 50 %Inicio de disfunción; puede apoyar una incapacidad total
25 - 40 %Disfunción importante; junto a NYHA III/IV, posible absoluta
< 25 %Disfunción grave; cuadros de gran severidad

La FEVI no se valora sola, sino junto a la clase NYHA, los METS de la prueba de esfuerzo y el riesgo de arritmias. La combinación de una FEVI baja con clase funcional avanzada es la que sostiene los grados más altos.

NYHA
clase funcional
FEVI
cómo bombea el corazón
METS
esfuerzo tolerado
Función
no el diagnóstico

Los grados de incapacidad en cardiopatías

GradoCuándo, orientativamentePrestación
TotalNYHA II-III / FEVI 40-50 % incompatible con tu profesión~55 % de la base
Total cualificadaTotal + edad ≥55 y difícil recolocación~75 % de la base
AbsolutaNYHA III-IV, FEVI 25-40 %, 2-4 METS, riesgo de arritmias graves100 %, exenta de IRPF
Gran invalidezSituación gravísima con necesidad de ayuda de otra persona100 % + complemento

Las principales cardiopatías que se valoran

Bajo el paraguas de 'enfermedad cardíaca' entran varias patologías, cada una con sus matices:

1
Cardiopatía isquémica e infarto: lo que cuenta es la función que queda tras el evento.
2
Insuficiencia cardíaca: valorada por NYHA, FEVI y biomarcadores.
3
Arritmias graves: por su riesgo vital y su repercusión funcional.
4
Valvulopatías: según la afectación y si se han corregido quirúrgicamente.
5
Portadores de desfibrilador (DAI) o marcapasos: según la cardiopatía de base y las limitaciones.

El infarto de miocardio en detalle

Tras un infarto, la valoración se centra en la cardiopatía isquémica residual: cuánto músculo cardíaco quedó dañado, la FEVI resultante, si hay angina residual y la tolerancia al esfuerzo. Muchos pacientes se recuperan bien y vuelven a trabajar; otros quedan con una función deteriorada que sí es incapacitante.

Por eso, tras un infarto, lo importante para una posible incapacidad es la ergometría y el ecocardiograma posteriores, que muestran cómo ha quedado tu corazón. No es el susto del infarto lo que se valora, sino su huella funcional.

Insuficiencia cardíaca y arritmias

La insuficiencia cardíaca es, quizá, la cardiopatía que con más frecuencia da lugar a incapacidad, porque limita de forma directa la tolerancia al esfuerzo. Una insuficiencia con clase NYHA III-IV y FEVI reducida suele ser incompatible con el trabajo, y puede dar lugar a la absoluta.

Las arritmias graves y los portadores de desfibrilador (DAI) merecen atención especial: más allá de la función, cuenta el riesgo vital y la incompatibilidad con ciertos trabajos (por ejemplo, conducción profesional, alturas o manejo de maquinaria peligrosa), donde una arritmia o una descarga del DAI podrían ser catastróficas.

Tu profesión inclina la balanza

Como en toda incapacidad, importa tu trabajo concreto. Una cardiopatía moderada puede impedir por completo un trabajo de esfuerzo físico (construcción, carga, tareas pesadas) o de riesgo (conducción profesional, alturas), facilitando la total, y ser compatible con un trabajo sedentario ligero.

Cuando la afectación es tan grave que impide cualquier actividad (por la clase funcional avanzada, la FEVI muy baja o el riesgo de arritmias), procede la absoluta. Describir las exigencias físicas y de riesgo de tu puesto es clave para el grado.

Las pruebas que sostienen tu caso

Cardiopatía: claves
Cardiopatía: claves
1
Ecocardiograma con la FEVI actualizada.
2
Prueba de esfuerzo (ergometría) con los METS alcanzados.
3
Informe de cardiología con la clase NYHA, el diagnóstico y el pronóstico.
4
Holter y estudios de arritmias, si procede.
5
Biomarcadores (BNP/NT-proBNP) e historial de ingresos por descompensación.
6
Descripción de tu puesto y sus exigencias físicas o de riesgo.

En cardiología, los números hablan: una FEVI, una clase NYHA y unos METS bien documentados y recientes valen más que cualquier descripción de síntomas. Asegúrate de que tu cardiólogo tenga las pruebas actualizadas antes de solicitar la incapacidad.

La baja médica antes de la incapacidad

Tras un evento cardíaco (un infarto, una descompensación, una intervención) lo habitual es una baja médica mientras te recuperas y se completa la rehabilitación cardíaca. Si al estabilizarte quedan secuelas funcionales que impiden trabajar, se valora la incapacidad permanente.

El momento adecuado suele ser cuando el cuadro está estabilizado y se conoce la función cardíaca resultante, ni tan pronto que aún puedas mejorar con la rehabilitación, ni tan tarde que pierdas cobertura. Tu cardiólogo es quien mejor puede orientarte sobre ese momento.

Si te la deniegan: reclama

Si el INSS deniega, tienes la reclamación previa (30 días hábiles) y, si se desestima, la demanda ante el Juzgado de lo Social (otros 30 días hábiles). En cardiopatías, una pericial que interprete correctamente la FEVI, la NYHA y el riesgo de arritmias puede revertir una denegación basada en una lectura superficial de las pruebas.

No te rindas ante la primera negativa: muchas incapacidades cardíacas se reconocen en vía judicial. Tienes el procedimiento en la guía sobre cómo reclamar una incapacidad denegada.

¿Puedo trabajar cobrando la incapacidad?

Depende del grado. Con una total puedes desempeñar una profesión distinta y compatible con tu corazón (por ejemplo, dejar un trabajo físico o de riesgo por uno sedentario), cobrando a la vez la pensión. Con la absoluta, la actividad debe ser marginal y compatible con tu estado. En cardiopatías, alejarte del esfuerzo y del riesgo es, además, parte del cuidado de tu salud.

Revisión: mejora o agravamiento

La incapacidad cardíaca suele ser revisable. La rehabilitación cardíaca y el tratamiento pueden mejorar la función (posible revisión a la baja), y un nuevo evento o el deterioro progresivo pueden agravarla (revisión al alza). Guarda cada ecocardiograma e informe de evolución, porque son la base de cualquier revisión del grado.

Mientras la afectación funcional persista y esté documentada, el grado se mantiene. La revisión se basa siempre en tu función cardíaca real acreditada.

Atrasos y cálculo de la pensión

Reconocida la incapacidad, la pensión se abona con efectos desde la fecha que corresponda, generando habitualmente atrasos. La cuantía sale de aplicar el porcentaje del grado a tu base reguladora; la absoluta supone el 100 % y está exenta de IRPF.

Si la cardiopatía tuviera origen laboral (por ejemplo, un infarto reconocido como accidente de trabajo por ocurrir en tiempo y lugar de trabajo), acreditarlo mejora requisitos y base de cálculo.

Lo que suele sorprender a quien lo solicita

Una confusión frecuente en cardiopatías es dar por hecho que haber tenido un infarto basta para que la concedan. Lo que pesa no es el evento sino la función posterior, y llegar a la valoración sin las pruebas (FEVI, ergometría) que la acreditan puede dejar fuera lo esencial. Quien las lleva actualizadas tiene muchas más opciones de una valoración ajustada a su situación real.

Otro caso a tener en cuenta es el de portadores de desfibrilador, que pueden no imaginar que el riesgo (más allá de los síntomas) pese en la valoración para trabajos peligrosos. Y, como en otras patologías, conviene saber que el juzgado reconoce en ocasiones lo que el INSS denegó cuando la pericial interpreta bien los datos.

Un ejemplo práctico

Pensemos en Andrés, conductor profesional, que tras un infarto queda con una FEVI del 38 % y clase NYHA III, con disnea a esfuerzos ligeros. El INSS le deniega la incapacidad ('puede hacer trabajos ligeros'). En la demanda, una pericial cardiológica acredita que su función y el riesgo de arritmias son incompatibles con la conducción profesional y con cualquier esfuerzo. El juez le reconoce la incapacidad total (y valora la absoluta por el riesgo global).

La diferencia estuvo en aportar la FEVI, la ergometría y la clase NYHA bien interpretadas, y en no rendirse ante la denegación inicial. Sin esos datos, su infarto 'a secas' no habría bastado.

Errores frecuentes al solicitar la incapacidad por cardiopatía

+Creer que el infarto da incapacidad por sí solo
Lo que se valora es la función cardíaca posterior (FEVI, NYHA, METS), no el evento. Muchos se recuperan y vuelven a trabajar; otros quedan limitados. Hay que probar la limitación.
+Ir a la valoración sin pruebas actualizadas
La FEVI, la ergometría y la clase NYHA recientes son tu prueba. Sin ellas, el tribunal no puede reconocer lo que no está documentado.
+Olvidar el factor riesgo
En arritmias y portadores de DAI, el riesgo vital y la incompatibilidad con trabajos peligrosos (conducción, alturas) pesan además de los síntomas.
+Solicitarla demasiado pronto
Antes de completar la rehabilitación cardíaca puede haber margen de mejora. Conviene valorar con el cardiólogo el momento en que el cuadro está estabilizado.
+Rendirse ante la denegación
Muchas incapacidades cardíacas se reconocen en vía judicial cuando una pericial interpreta bien la FEVI, la NYHA y el riesgo. Reclamar funciona a menudo.

Preguntas frecuentes sobre incapacidad y enfermedad cardíaca

+¿Un infarto da derecho a incapacidad permanente?
No automáticamente. Se valora la función cardíaca que queda después (FEVI, clase NYHA, tolerancia al esfuerzo), no el hecho de haberlo sufrido.
+¿Qué se mide para valorar mi corazón?
Sobre todo la clase funcional NYHA, la fracción de eyección (FEVI), los METS de la prueba de esfuerzo, los biomarcadores y los ingresos por descompensación.
+¿Qué grado me pueden reconocer?
Depende de la función y de tu profesión: desde la total (incompatible con tu trabajo) hasta la absoluta (NYHA III-IV, FEVI baja, riesgo de arritmias graves).
+¿Cuenta tener un desfibrilador?
Sí. Más allá de los síntomas, el riesgo vital y la incompatibilidad con trabajos peligrosos (conducción, alturas) se valoran para el grado.
+¿Qué pruebas debo aportar?
Ecocardiograma con FEVI, ergometría con METS, informe de cardiología con la clase NYHA, Holter si procede y biomarcadores, todo actualizado.
+¿Qué hago si me la deniegan?
Reclamar: reclamación previa (30 días hábiles) y, si se desestima, demanda ante el Juzgado de lo Social. Una buena pericial cardiológica revierte muchas denegaciones.

Que tu corazón dañado no pase desapercibido

En las enfermedades del corazón, la incapacidad no la decide el susto del infarto ni la etiqueta del diagnóstico, sino los números de tu función cardíaca. Recuerda lo esencial: reúne una FEVI, una ergometría y una clase NYHA actualizadas; ten en cuenta que la insuficiencia cardíaca avanzada y el riesgo de arritmias pesan mucho; valora el momento con tu cardiólogo, cuando el cuadro esté estabilizado; describe bien las exigencias físicas y de riesgo de tu profesión; y si te deniegan, reclama, porque en cardiopatías una buena pericial revierte muchas negativas. Con los datos objetivos en la mano, tu corazón dañado tendrá el reconocimiento que merece.

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